Las 3 principales características de la filosofía

características de la filosofía

La filosofía es una especie de ciencia dedicada al pensamiento, de la que provienen directa e indirectamente casi todos los saberes. El surgimiento de la filosofía o del pensamiento filosófico se debe al agotamiento de respuestas de los inevitables planteamientos humanos, del crecimiento incesante de curiosidad, de querer saber qué se oculta detrás del individuo, de la existencia, de la ignorancia; buscando la resolución de los misterios.

Esta búsqueda implacable por el conocimiento, dejó de ser una disciplina únicamente y exclusivamente para los eruditos en la materia o intelectuales, sino que ya en la actualidad es una corriente de pensamiento accesible para aquel interesado en entrenar el enfoque filosófico e introducirse en las profundidades del saber de manera lenta y consciente. Algunas de las características esenciales de la filosofía y el pensamiento filosófico son:

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    1. Totalización

    La tendencia a la totalización, a la universalidad de las ideas y sus planteamientos, la filosofía se expande en el pensamiento, no sólo individual sino también como sociedad, como ser social, a explorar más allá de la realidad planteada, relacionándose con la realidad directa, sin elementos simbólicos o fantasiosos, cuestionándose incluso sus propias argumentaciones para centrarse en dar una visión amplia del mundo.

    Esta característica permite a la filosofía mostrar por completo su oposición a la actitud dogmática, reconociendo que no hay una verdad absoluta y que su principal objetivo es acercarse lo más posible, tomando en cuenta que la verdad y las cosas están en constante cambio, por lo tanto, lo que pudo ser considerado hace un tiempo como verdad quizás en la actualidad haya sido refutado, gracias al desarrollo de los conocimientos adquiridos por medio del pensamiento metódico y sistemático. 

    “No es en los hombres sino en las cosas donde hay que buscar la verdad” – Platón.

    2. Racionalidad

    Toda concepción filosófica se basa en la racionalidad, en una construcción sólida de veracidad, desvinculándose del ámbito científico por no ser exclusivamente una disciplina empírica. El pensamiento filosófico está sostenido por la argumentación, actuando de acuerdo a la razón y la deliberación, alejando al individuo de la ignorancia a la que se ha encuentro arraigado debido al pensamiento único y predeterminado.

    Así mismo, cada pensamiento fundamentado por la filosofía está sujeto a la reformulación, a la replantación de argumentos, permitiendo que el pensamiento se enriquezca y el resultado final tenga implicaciones más trascendentales, por lo que exige la demostración rigurosa de sus pasos y la indagación de un método válido para pensar sobre el origen de cada principio, y con ellos la obtención determinante de la perspectiva objetiva del asunto.

    “Se piensa que lo justo es lo igual, y así es; pero no para todos, sino para los iguales. Se piensa por el contrario que lo justo es lo desigual, y así es, pero no para todos, sino para los desiguales” – Aristóteles.

    3. Sabiduría

    La base de esta disciplina, conocedora de los principios y las causas, en función de la virtud intelectual y la reflexión, es la permanente necesidad vital de conocimiento, de entender y poseer la verdad. Encontrando mediante los sentidos ese primer acercamiento con la realidad externa, y a su vez la realidad interna, que resulta fundamentalmente en entendimiento y profundidad de los hechos cotidianos tras la detenida observación de la experiencia.

    La sabiduría filosófica no sólo se instruye de las ciencias, de las áreas científicas, políticas y sociales, sino que también ha sido la base sobre la que se han levantado y desarrollado cada una de ellas. De esta manera, la filosofía es una disciplina de conocimientos amplios, donde la memoria y la experiencia son fundamentales para cultivar la sabiduría. Constituyendo, de igual modo, un profundo sentimiento moral sobre lo particular y lo universal.

    “La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia” – Sócrates.

    Al contrario de otras materias y de lo confuso que puede parecer, la filosofía no cuenta con una fórmula exacta, basa todo su accionar en el cuestionamiento y concentra sus mayores esfuerzos en ámbitos determinantes. Todo sistema y proceso es una guía que está sujeta a cambios que son reestudiados y valorados de diferentes maneras según la necesidad del filósofo y la legitimidad del contexto.

    La práctica filosófica, como ya hemos visto, requiere de características que permiten tener una autonomía de pensamiento, incentivando la crítica, la consciencia, la experiencia, el individualismo, apartándose de las  especulaciones implícitas con argumentaciones sólidas y contribuir a cada sujeto a desarrollar sus propias ideas del mundo y a interpretar estas de manera certera.

    Redacción: Mariela Guerrero.

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