PSICOLOGÍA

Filosofía de la estética: Definición, Historia y Teoría de Objetividad y Subjetividad.

La estética es la parte de la filosofía que estudia la expresión artística, que se encarga del estudio de la naturaleza de la belleza, el arte, y el gusto. Aunque varias ciencias se encargan de estudiar el arte, solo es la estética quien la analiza de manera filosófica así como los valores que están contenidos en ella. Esta palabra proviene del griego ‘aisthētikós’ traduciéndose como “lo que afecta la sensibilidad”. 

Así como la relación entre el ser humano, la obra de arte y lo que emana de esta relación, es decir, la experiencia estética, el juicio estético (lo que dirá o pensará el ser humano sobre lo que está contemplando) y las categorías estéticas (como lo bonito, lo hermoso, lo sublime, lo feo, lo grotesco, lo trágico, entre otros) que son predicamentos que se utilizará  para hacer un juicio estético.

Se podría decir que en Grecia nació el concepto de la estética, pero con Baumgarten, filósofo que introdujo el término “estética” en su obra Reflexiones filosóficas acerca de la poesía (1735), y más tarde en su Aesthetica (1750) se convertiría en una rama de la filosofía. Como disciplina, la estética surgió en el contexto del Iluminismo o Ilustración  en el siglo XVIII.

El filósofo Immanuel Kant, en su obra “Critica de la razón”, nos habla de la estética y nos dice que ésta estudia e investiga el origen del sentimiento puro y su manifestación en arte. La estética puede dar respuestas a preguntas como “¿qué es la belleza?”, “¿qué se considera bello o hermoso?” o “¿la belleza es subjetiva u objetiva?”. Y al igual que el bien, la belleza es considerada por filósofos del tema, como un valor.

Historia

El filósofo antiguo griego, Platón, junto a otros filósofos, pensaban que la belleza estaba asociada a la armonía (concordancia​ y conexión de varios elementos) y proporción de las partes unidas de tal forma que provocan una emoción agradable y satisfactoria a quien la observa.

Platón tenía una teoría, que había un ideal de la belleza ya establecido, y las cosas del mundo físico eran copia del mundo no físico o intangible de dónde provenía esa belleza. Y que solo podíamos llegar hasta ella desde el pensamiento, abandonando la imitación o némesis  (se denomina así a la imitación de la naturaleza como fin esencial del arte).

Por otra parte, Aristóteles, siendo alumno de Platón, seria quien dejaría de lado el idealismo platónico y desarrollaría la idea de catarsis, el filósofo reconocía la facultad para lograr en el espectador sus pasiones más bajas (horror, la ira, la compasión, la angustia), a través de una experiencia estética y de este modo, acceder al efecto purificador que producía la representación escénica en su interior. Esto lo representó en obras como Arte poética y Retorica y Política, centrándose en un enfoque material.

Por su lado, otros filósofos modernos del siglo XVIII, pensaban que la belleza era subjetiva, ya que dependía del sujeto, y la podemos procesar a través de nuestras emociones, captadas cuando percibimos algo que nos genere un estímulo, de manera sensorial por nuestros sentidos.  

Más tarde, Max Scheler (1874-1928) pensaba que la belleza la percibimos sentimentalmente, independiente de los sentidos y de la inteligencia, opinando que no todo el mundo estaba capacitado para captar la belleza, ponía como ejemplo que así como algunos hombres no podían captar lo colores (por ser ciegos) hay personas incapacitadas para “ver” o percibir la belleza.

La Objetividad y Subjetividad de la Belleza

La idea de lo bello se puede abordar de dos maneras, con respecto a dos teorías filosóficas: el objetivismo y el subjetivismo. La belleza objetiva, que se encuentra en un objeto, o en la realidad exterior, existe en sí misma como propiedad, indiferentemente del sujeto que la aprecia, se apoya en la idea de que existen normas sobre las cuales se sustenta lo que consideramos como bello y que no dependen de opiniones particulares.

En este sentido, consiste en ciertas características, propiedades o cualidades que se muestran en la naturaleza o en el arte. Y la subjetiva, que existe como percepción personal del sujeto y varía dependiendo de la interpretación que le da cada persona, en este sentido la belleza se convierte en relativa y cada cual la puede experimentar de manera diferente, a su vez varía dentro de la época, cultura y contexto.

Tomando como ejemplo de subjetivismo es la estética de Hume (filósofo del siglo XVIII que hizo aporte a cuestiones de ética y estética). Para solucionar la cuestión de relativismo que se daba con referente a la belleza y el bien (no habiendo criterios universales para saber lo que es bueno y bello y por ende lo feo y malo), Hume desarrolla la teoría del gusto, en dicha teoría, habla de ciertos factores y elementos que nos pueden ayudar a encontrar la norma del gusto.

Permitiendo tener criterios objetivos para identificar lo que es el bien, la belleza y el placer así como lo que lo que es el mal, la fealdad y el dolor. Aunque podemos concluir que en casi toda experiencia estética se puede encontrar un factor que se puede percibir del mundo exterior, y de la realidad en sí misma (factor objetivo), y también podemos experimentar el cómo percibimos ese mundo interiormente (factor subjetivo) que conlleva a una contemplación, disfrute y goce o del mismo modo, podría crear un sentimiento de desaprobación o no ser placentero.

Redacción por Mariela Guerrero.

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