CUERPO HUMANO

La Clasificación de los huesos humanos

Los huesos conforman la estructura que le da rigidez a  nuestro cuerpo, además de cumplir con otras funciones, como ayudar a proteger ciertos órganos esenciales y servir como un centro de almacenamiento de minerales esenciales. Otro papel fundamental que cumplen los huesos es ayudar a la formación de las células sanguíneas.

Los huesos poseen la capacidad de alargarse, para así poder adaptarse al proceso de crecimiento  natural de los seres humanos. Este proceso es llevado a cabo gracias a la interacción de ciertas hormonas que regulan el crecimiento.

El conjunto total de los huesos conforman lo que se denomina como el esqueleto; los seres humanos no somos los únicos animales que posemos un esqueleto, sino que existe una gran variedad de especies que tienen este tipo de estructura, estos son denominados como animales vertebrados.

En el caso de las personas el esqueleto posee múltiples tipos de huesos, los cuales  se distribuyen de una forma práctica con el fin de permitir cubrir las necesidades de nuestro organismo.

Las células óseas poseen la particularidad de ser capaces de remplazar y remover el tejido que componen los huesos en su totalidad. Dicho proceso es conocido como remodelación ósea, y se estima este se completa en su totalidad cada diez años, en el caso de un esqueleto adulto.

Los huesos en todas sus variedades pueden estar compuestos por un tejido totalmente solido, que se denomina hueso compacto; o por un tejido denominado  hueso trabecular, el cual posee una estructura interna que tiene una serie de cavidades que le dan una especie de estructura de esponja.

Clasificación de los huesos humanos

Los huesos pueden ser catalogados según tres clasificaciones distintas, pueden ser según su forma, según su tamaño, y según el tipo de tejido que lo compone; por lo que procederemos a explicar estas tres clasificaciones:

Según su tamaño

Entre estos tenemos, los huesos largos y los huesos  cortos.

Huesos largos: Son todos aquellos huesos que son más altos  que anchos. Aunque es necesario aclarar que su tamaño puede variar considerablemente según el hueso, por lo que dentro de esta categoría nos podemos encontrar con huesos  como  el fémur, que es hueso más grande del cuerpo; pero también nos conseguimos con huesos más pequeños, como los que se encuentran en nuestras manos.

La mayoría de estos huesos soportan una buena parte de nuestro peso corporal y estos son necesarios para poder movilizarnos.

Huesos Cortos: Son aquellos cuyas proporciones entre anchura y altura son muy similares. Estos cumplen la función de proporcionar estabilidad, amortiguación y soporte a nuestro esqueleto.

Tipos de huesos según su forma

Huesos planos: Son aquellos que, como su nombre lo indica, poseen una forma aplanada, por lo que son más altos y extensos que gruesos. Estos huesos cumplen una función vital, ya que ayudan a la protección de los órganos más delicados. Además, estos sirven como base para sostener algunos músculos; mayoritariamente estos huesos se encuentran compuestos por tejido óseo esponjoso.

Huesos Sesamoideos: Estos huesos son aquellos que poseen un tamaño bastante reducido y se suelen encontrar dentro de tendones y músculos. Estos existen con el propósito de funcionar como una especie de polea, que permita que los músculos y tendones puedan deslizarse sin fricciones. Estos huesos suelen aparecer durante la pubertad.

Huesos irregulares: Son aquellos huesos que por sus características físicas no son clasificados en ninguna otra categoría; su forma varía según su ubicación, ya que estos cumplen con funciones muy especificas.

Algunos ejemplos de estos huesos son: Las vertebras de la columna vertebral, que sirven para proteger la medula espinal y para dar soporte a la parte central de nuestro cuerpo. Y el hueso hioides, el cual se ubica en el cuello y funciona como una superficie de soporte para los músculos que se encargan del proceso de masticación.

Tipos de huesos según su estructura

Esta clasificación se basa en el tipo de tejido  que  conforman los huesos internamente. Estos son: el tejido compacto y el tejido esponjoso. Estos tipos de tejido pueden encontrarse en todos los huesos, pero su proporción variara según la forma y la función del hueso. Esta clasificación básicamente lo que hace es agrupar las clasificaciones anteriores en dos grupos.

Huesos de Estructura compacta: Estos huesos poseen un tejido llamado cortical, el cual se caracteriza por ser denso, con una gran fortaleza y dureza. Este tipo de tejido representa alrededor del 80% de la masa ósea de nuestro cuerpo, este es capaz de resistir grandes fuerzas.

Estos huesos poseen una estructura compuesta por laminillas que crean diferentes capas, que se disponen en forma de columnas; es esta estructura la que  provee la fortaleza a este tipo de huesos.

Este tipo de tejido lo podemos encontrar principalmente en los huesos largos y en la parte exterior de los huesos planos.

Huesos de estructura esponjosa: Estos huesos poseen un tipo de tejido que se caracteriza por ser muy poroso. Este lo podemos encontrar en los extremos de los huesos largos, en el interior de los huesos planos y en las vertebras.

Dentro de este tipo de tejido óseo se encuentra la medula ósea roja, la cual se distribuye a través de las cavidades que posee este tejido. Estas estructuras ayudan a amortiguar la fuerza del impacto que reciben los huesos por el movimiento.

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